lunes, 14 de mayo de 2007

Estupidez Congénita

Todo muy hippie seek, todo muy casa en el campo, todo muy chocolate, todo muy country, todo muy artificial, muy comercial, muy irracional, muy estúpido. Los logros de los grandes capitalistas que llevan en el pecho la bandera nacional serán heredados por una generación de plástico. Nos encontramos con jóvenes que están más preocupados por saber cuál es el último tema que está re-sonando en la radio que por saber qué van a hacer con el futuro de sus traseros; y esto tiene un fundamento sumamente razonable, su conciencia está tranquila: saben que está papi para pagar y tapar todas las cagadas que sus reducidas mentes dispongan hacer. Son una generación que no tiene un interés muy pronunciado por su capacitación y sus estudios, ni por conseguir un laburo y poder despegar independientemente sin estar bajo los paños de mamá. Todo esto puede sonar como una obviedad, ya que desde en la cuna los tíos de Miami le regalan a Isidro una moto de agua y mil dólares para que “el nene vaya ahorrando”; nos enfrentamos a alguien que está acostumbrado a rebotar en paredes aterciopeladas.
¿Qué queda para el fututo de estas generaciones? ¿Dónde quedarán los esfuerzos de los padres para ganar un lugar en el mundo si sus nenes derrochan incesantemente vil metal comprando lo que la prensa o quien fuere les impone? Es importante resaltar esto de malgastar la plata en lo que sea. Como en casa siempre hubo con qué, a los nenes se les hace vicio y costumbre desparramar a discreción dinero en celulares, ropa, joda, autos, cd de moda, regalitos para sus novias y en esa batería que re van a tocar y a la cual sólo le terminan dando un par de golpes, porque para poder aprender se necesita sacrificio y esta palabrita no figura en sus diccionarios con bordes dorados y cintas bebe color camel.
Ahora viene el gran cuestionamiento, ¿quién tiene la culpa? ¿el chancho? ¿papis que hacen heredar el fanatismo por el cartel, lo superficial y el exhibir? ¿o nenes que estrujan al máximo a sus papis para que les den todo lo que “ellos no pudieron tener cuando tenían su edad?. Yo diría que un poco y un poco, nunca los fenómenos se dan por una sola causa y en esta ocasión, los casos difieren unos de otros. Lo relevante acá es qué va a suceder con las riquezas de esta clase alta; usted piensa que alguno de estos niños de mami es capaz de sostener ese minimperio que sus progenitores (y abuelos, en algunos casos) han creado con el sudor de su frente y corriendo enormes riesgos empresariales (rasguñando el stress), cree que esas mentes acostumbradas a la dádiva constante y al esfuerzo nulo son capaces de llevar adelante empresas y organizaciones que, en algún que otro caso, cotizan en bolsa y mueven cifras cargadas de muchos ceros, en lo personal lo veo complicado, terriblemente oscuro.
La generación que gesta sus ideales en el comienzo del siglo XXI hereda una situación deplorable, en cualquiera de todos sus aspectos que se busque analizarla: sociedades marcadas por el odio, la inseguridad, la falta de solidaridad y el individualismo; economías devastadas; una ecología que anhela los tiempos preindustrialistas, y una sola potencia que nos tiene agarrados financiera e ideológicamente, esto sumado a esta descerebralización marketinera de las cuales son víctimas estos nenitos, nos da como resultado un futuro bastante difícil de construir. Así y todo, la clase que actualmente paga los platos rotos de los de arriba y los “planes sociales” de los de abajo, la clase media, lo último que pierde es la esperanza, las ganas de sentir, el amor propio y los sueños de felicidad; la Argentina del 2007.