domingo, 1 de julio de 2007

¿Libertad?.

Una rara sensación se apodera de tu estómago cuando el dolor y ese sentimiento tan necesario, que han denominado amor, se hacen uno solo para destrozarte el alma.

En algún pasaje recóndito de la sensibilidad encontramos el miedo a abandonar algo a lo que uno ya se siente aferrado, que posiblemente no lo llena, pero que es algo seguro y que está; tememos salir volando en busca de ese cien por cierto, nos conformamos con un porcentaje más bajo pero que garantiza seguridad. La pregunta sería ¿Existe realmente alguien que nos llene en un cien por ciento? ¿Es necesario cambiar para que el amor llegue a su máxima expresión? ¿Es necesario aceptar para que el amor llegue a su máxima expresión?.

Duele escupir las verdades en busca de una conciliación, duele escupir verdades en busca de separación.

Estamos en una etapa en que las limitaciones se las impone cada uno, sería hermoso que nuestras almas temerosas pudieran tener la gran libertad de arrojarse al mundo de lo sensible en busca de ese maldito amor que pareciera que nunca va a llegar.

Soñamos con ese alguien que algún día te cruce, te mire y sin decir nada te abrace, y en ese simple pero sublime acto de amor fraternal, llegues a conocer lo enorme del alma humana.