jueves, 14 de junio de 2007

Sensiblemente perverso.

Los efectos colaterales del pasado han llegado a estos días. ¿Amor, obsesión, asuntos pendientes?. Ayer tuviste todo el oro y lo gastaste en banalidades, ayer se te presentó el amor en una de sus formas más puras y lo dejaste rodar escaleras abajo; golpeado, malherido, y jugando en voz baja, volvió en otras formas para sacudir tu actualidad.
Los dolores que hiciste nacer en el pasado, regresan a vos azotándote de un escalofriante modo, una modalidad más perversa y hermosa, una modalidad que te acaricia el alma, amaga con un beso y te deja con los labios secos y el espíritu destrozado.
El poder recíproco de la traición (y de la ingenuidad) golpea tu madurez haciéndote sangrar en tu interior de manera divina. Sentís que eso que tenés adentro va a explotar y vas a quebrarte frente a esa voz dulcemente pura y celestial, necesitas que ese sentimiento que yace en vos sea complementado y sólo encontrás restos oxidados de un pasado oscuro.
La sensibilidad humana hace estragos en vos, haciéndote saber que el material con el que estás constituido es el más débil, lo sublime del sentir juega esta noche en tu contra, y hace que quieras patear tu tablero.